No todas las cafeterías trabajan igual
Una de las primeras cosas que aprendí viendo de cerca cómo trabajan distintas cafeterías es esto:
cada cafetería tiene su propia manera de funcionar internamente.
Como pasteleras, podemos cuidar recetas, procesos y calidad.
Pero no tenemos control total sobre cómo ese producto se exhibe, se manipula o se conserva durante el día.
Y eso no es un error tuyo.
Es parte del vínculo con un tercero.
No todas valoran la pastelería de la misma manera
En la práctica, suelen aparecer dos tipos de cafeterías:
Las que valoran la pastelería como parte de su propuesta
Cuidan la presentación, la calidad y el estado del producto.
Suelen ser más exigentes, pero también más coherentes.
Las que ven la pastelería como un producto más
Buscan variedad, rotación y margen.
No siempre hay un cuidado especial en cómo se presenta o conserva.
Ninguna está mal.
Pero no todas son para vos.
Vender también es elegir con quién trabajar
Así como cuando vendés tortas elegís a qué tipo de clienta apuntar,
con las cafeterías pasa lo mismo.
Antes de ofrecer tus postres, vale la pena:
observar cómo presentan lo que ya venden
mirar vitrinas, bandejas y porciones
notar si hay coherencia entre el café, el espacio y los productos
Muchas veces, con solo mirar, ya tenés la respuesta.
¿Cómo entregar los postres? Depende de a quién le vendés
Las preguntas técnicas son importantes, pero vienen después:
¿Porciones individuales o enteros?
¿Bandejas reutilizables o descartables?
¿Reposición diaria o semanal?
Todo eso depende del tipo de cafetería y del acuerdo entre partes.
No hay una única forma correcta.
Lo importante es que lo que ofrezcas esté alineado con:
el lugar
y con lo que vos querés sostener como pastelera
La pregunta clave antes de ofrecer
Antes de pensar qué ofrecer, probá preguntarte:
¿A qué tipo de cafetería quiero venderle yo?
Cuando esa respuesta está clara:
las decisiones se simplifican
las dudas bajan
y el miedo a “perder calidad” se ordena
Porque no estás ofreciendo a cualquiera.
Estás eligiendo dónde poner tu trabajo.
Si este texto te hizo ruido, no es falta de técnica.
Es que estás empezando a pensar como dueña de negocio 🤍
A veces el orden no empieza en la receta,
sino en la mirada.
Estoy escribiendo para acompañarlas: si esto te ayudó, decímelo así sé que voy por ahí 🤍