"Joha, quiero comprarme una batidora, pero siento que nunca llego."
Es una frase que escucho muy seguido.
Y casi siempre viene acompañada de la misma conclusión:
"Tengo que vender más."
Pero antes de pensar en vender más, me gusta hacer otra pregunta.
¿Qué tiene que pasar para que puedas comprar esa batidora?
Puede parecer una diferencia pequeña, pero cambia por completo la forma de tomar decisiones.
Paso 1. Poné un número a tu objetivo.
No alcanza con decir:
"Quiero una batidora."
Necesitás saber cuánto cuesta.
Imaginemos que la batidora vale $1.800.000.
Ahora el sueño dejó de ser una idea y se convirtió en un número.
Paso 2. Definí un plazo.
¿Cuándo te gustaría comprarla?
Supongamos que querés hacerlo dentro de un año.
Entonces ya podés calcular cuánto necesitás ahorrar por mes.
En este ejemplo:
$1.800.000 ÷ 12 = $150.000 por mes.
Ahora tu objetivo ya no es "comprar una batidora".
Tu objetivo es generar la posibilidad de ahorrar $150.000 todos los meses.
Paso 3. Mirá la realidad de tu negocio.
Y acá aparece la pregunta más importante.
¿Tu pastelería hoy genera esos $150.000 para poder ahorrar?
No importa si la respuesta es sí o no.
Lo importante es conocer la realidad.
Porque muchas veces trabajamos muchísimo, pero nunca nos detenemos a responder preguntas tan simples como esta.
"No llego..."
Si hiciste las cuentas y descubriste que hoy no llegás...
No significa que tu sueño sea imposible.
Significa que con la realidad actual de tu negocio todavía no alcanza.
Y eso es una gran diferencia.
Porque ahora ya no estás adivinando.
Ahora tenés información.
Entonces... ¿qué hago?
Ahora recién empieza el análisis.
En lugar de pensar:
"Necesito vender más."
Preguntate:
¿Qué tiene que cambiar para acercarme a este objetivo?
Tal vez necesites vender más.
Tal vez revisar tus precios.
Tal vez mejorar cuánto dinero te queda de cada venta.
Tal vez reducir algunos gastos.
Tal vez darte un plazo un poco más largo.
No existe una única respuesta.
Cada negocio necesita decisiones diferentes.
Pero todas esas decisiones empiezan en el mismo lugar:
Conocer los números.
Lo importante no es la batidora.
En realidad, este ejemplo podría ser cualquier otro objetivo.
Abrir un local.
Contratar ayuda.
Cambiar el horno.
Vivir de la pastelería.
Ahorrar para unas vacaciones.
El proceso siempre es el mismo.
Definí qué querés lograr.
Convertí ese objetivo en un número.
Comparalo con la realidad de tu negocio.
Descubrí qué necesita cambiar.
Una nueva forma de mirar tu pastelería
Nadie nos enseña esto cuando aprendemos pastelería.
Nos enseñan recetas, técnicas y decoración.
Pero cuando decidimos emprender, también necesitamos aprender a dirigir un negocio.
Y dirigir un negocio no significa tener todas las respuestas.
Significa aprender a hacer las preguntas correctas.
La próxima vez que pienses:
"Quiero comprarme una batidora."
No te preguntes solamente:
"¿Cómo hago para comprarla?"
Probá con esta otra pregunta:
"¿Qué tiene que pasar para poder comprarla?"
Muchas veces, esa sola pregunta cambia por completo la manera en que empezás a tomar decisiones.