Enero es uno de esos meses que incomodan.
Baja el ritmo, bajan los pedidos y aparece una pregunta que pesa:
¿Qué pasa si no llego a cubrir los gastos?
Lo primero que quiero decirte es esto:
no llegar en enero no te define como emprendedora, ni define el futuro de tu negocio.
Define, simplemente, que estás en un mes distinto.
Ahora sí, bajemos esto a tierra.
☕ Si tuviera una cafetería
En enero no esperaría que el negocio rinda igual que otros meses.
Ajustaría la expectativa del mes
Enero no es para “ganar fuerte”.
Es para sostener, no perder más de lo necesario y cuidar la energía.
Me preguntaría:
¿cuánto necesito para cubrir lo fijo mínimo?
¿qué parte de eso puede venir del movimiento diario?
Si no cubre todo, asumo la diferencia como parte del negocio, no como un error personal.
Simplificaría la oferta
No tendría la carta completa.
Me quedaría con:
lo que más sale
lo que menos carga mental tiene
lo que acompaña la pausa, el calor, la charla
En enero, una cafetería no se sostiene por variedad.
Se sostiene por continuidad.
Usaría enero como mes de observación
Clientes habituales.
Horarios.
Conversaciones.
Presencia.
Menos empuje, más mirada.
Si no cubro todo:
uso ahorros
o acepto que enero se equilibra con febrero y marzo
🎂 Si tuviera una pastelería (taller / pedidos)
Acá la lógica cambia.
Aceptaría que enero no es un mes de eventos
No forzaría:
tortas grandes
producciones complejas
pedidos que me dejan agotada
Forzar en enero sale caro después.
Me enfocaría en pocas líneas claras
No para maximizar ganancias, sino para sostener el mes.
Pensaría:
¿qué puedo producir sin pensar tanto?
¿qué acompaña momentos cotidianos?
¿qué puedo repetir sin agotarme?
En enero, busco aire. No margen máximo.
Usaría el mes para ordenar
Si no cubro todos los gastos:
no me castigo
no acepto cualquier cosa
miro estructura
Enero sirve para:
revisar catálogo
decidir qué no quiero seguir sosteniendo
preparar el resto del año
Si uso ahorros, no es pérdida.
Es inversión en claridad.
Lo importante (en ambos casos)
Ni una cafetería ni una pastelería deberían:
forzar ventas por miedo
medir enero como marzo
decidir desde la desesperación
Porque eso hipoteca el año entero.
Para cerrar
La pregunta no es solo cómo pagar la diferencia.
La pregunta es:
¿Estoy atravesando enero con conciencia,
o sobreviviéndolo sin mirar nada?
A veces pagar la diferencia no es el problema.
El problema es no saber para qué la estás pagando.