Si hoy estuviera en relación de dependencia y quisiera emprender
Si hoy volviera a empezar en pastelería, si todavía estuviera trabajando en relación de dependencia y sintiera ese deseo de “quiero algo propio”, no empezaría vendiendo.
No empezaría comprando moldes. No empezaría aceptando pedidos “para probar”. No empezaría diciendo que sí a todo.
Empezaría mirando hacia adentro.
El error que no vi a tiempo
Mi negocio se fue construyendo en base a lo que la gente me pedía.
—¿Hacés esto? —¿Podés hacer aquello? —¿Y si sumás esto otro?
Y yo, con ganas de ayudar, con ganas de vender y con ganas de que funcione, decía que sí. A todo.
Con el tiempo, mi negocio dejó de responder a lo que yo quería construir y pasó a responder a lo que los demás necesitaban. Ese desorden no se nota al principio, pero desgasta mucho.
Tener muchas oportunidades también es un desafío
Las pasteleras tenemos algo muy particular: podemos hacer de todo.
Tortas, mesas dulces, pedidos personalizados, eventos, producción diaria. Las oportunidades están por todos lados.
Y justamente por eso, el trabajo más difícil no es producir. Es decidir.
Decidir qué tipo de pastelería quiero hacer, a qué clientas quiero hablarle, qué productos sí y cuáles no, y qué tipo de negocio quiero sostener en el tiempo.
Lo que haría distinto hoy
Si hoy estuviera en relación de dependencia, aprovecharía ese ingreso fijo no para correr a vender, sino para construir las bases.
Me sentaría a pensar:
Para qué quiero este negocio
Qué lugar quiero que ocupe en mi vida
Si quiero un complemento o un ingreso principal
Qué tipo de clientas disfruto acompañar
Qué tipo de productos quiero vender, más allá de lo que me piden
Un negocio sin intención clara termina pidiéndote todo y devolviéndote muy poco.
Antes de invertir dinero, invertir claridad
Antes de poner plata, antes de comprar equipamiento y antes de renunciar a la estabilidad, invertiría tiempo en claridad.
Claridad no es tener todo resuelto. Es saber qué estás construyendo y por qué.
Renunciar a un trabajo en relación de dependencia sin estas bases armadas no es valentía. Es exposición innecesaria.
Emprender no empieza afuera
Emprender no empieza con Instagram. No empieza con el primer pedido. No empieza con el logo.
Empieza con una decisión interna: cómo quiero vivir mi negocio.
Y esa es una conversación que nadie puede apurar por vos.
Si hoy estás en este momento
Si hoy estás trabajando en relación de dependencia y sentís el deseo de emprender, no estás atrasada.
Estás en un lugar muy valioso: el lugar donde todavía podés construir con calma.
Este texto no es para decirte qué hacer. Es para invitarte a frenar y preguntarte:
¿Estoy construyendo el negocio que deseo o el que otros esperan de mí?
Esa pregunta, aunque incomode, puede ahorrarte años de desgaste.
Todo llega a su tiempo. Construir con bases claras también es una forma de cuidarte.
Si estás en este momento de tu camino,
¿qué parte de tu negocio sentís que hoy necesitaría más claridad?
Si te nace, podés compartirlo en los comentarios.
Acá nos acompañamos. No estás sola en este camino.