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Tenés $500.000 en tu cuenta. ¿Son realmente tuyos?

Tener dinero en tu cuenta no significa necesariamente estar ganando. Aprendé a diferenciar facturación, ganancia y dinero disponible.

Tenés $500.000 en tu cuenta. ¿Son realmente tuyos?

Tenés $500.000 en tu cuenta. ¿Son realmente tuyos?

Vendiste, cobraste varias señas y el dinero empezó a entrar.

Mirás tu cuenta y pensás:

“Qué bien, tengo dinero.”

Entonces pagás algo de tu casa, comprás ingredientes, pagás una cuenta o incluso te das un gusto.

Y seguís trabajando.

Pero hay una pregunta que muchas veces no nos hacemos:

¿Cuánto de ese dinero pertenece realmente a tu negocio?

Porque una cosa es tener dinero en la cuenta y otra muy diferente es haber generado una ganancia.

La plata que ves no siempre es la plata que ganaste

Podés tener $500.000 disponibles y, al mismo tiempo, tener pedidos que todavía tenés que producir, proveedores que pagar, materia prima que reponer y gastos del negocio pendientes.

Y si cobraste una seña anticipada, ese dinero entró, pero todavía tenés que comprar, producir y entregar.

Entró dinero. Eso no significa automáticamente que ganaste dinero.

Por eso es tan importante empezar a diferenciar tres cosas:

FACTURACIÓN ≠ GANANCIA ≠ DINERO DISPONIBLE

Podés vender $2.000.000 y no haber ganado $2.000.000.

Podés tener $800.000 en tu cuenta y no poder gastar esos $800.000 sin afectar el funcionamiento del negocio.

Cada número cuenta una historia diferente.

Y después aparece otro problema muy cotidiano

Mezclamos la plata del negocio con la plata de nuestra vida.

Compramos harina para una torta y también usamos harina para cocinar en casa.

Compramos crema para un pedido y después usamos una parte para nuestra familia.

Pagamos algo personal desde la misma cuenta con la que compramos para la pastelería.

Y al final del mes aparece la pregunta:

“¿Cuánto gasté realmente en mi negocio?”

No significa que estés haciendo algo mal. Cuando trabajamos desde casa, esta mezcla puede aparecer fácilmente.

Pero si queremos entender si nuestra pastelería es rentable, necesitamos empezar a verla con un poco más de claridad.

Entonces, ¿cómo sé si mi pastelería es rentable?

No alcanza con mirar cuánto dinero tenés.

Necesitás empezar a mirar, como mínimo:

cuánto vendiste

cuánto gastaste

cuánto te costó producir

qué margen te quedó

cuánto dinero necesitás para que el negocio siga funcionando

Y, finalmente:

cuánto podés retirar sin descapitalizarlo.

No necesitás convertirte en contadora para empezar a hacerte estas preguntas.

Necesitás empezar a registrar y mirar tus números con intención.

También necesitás saber qué querés que ese negocio sostenga

Porque conocer tu ganancia no es el único objetivo.

También necesitás saber:

¿Cuánto dinero necesitás que genere tu pastelería?

No solamente para pagar ingredientes.

No solamente para cubrir los gastos del negocio.

Sino para sostener la vida que querés construir.

Si no tenés una meta, podés estar trabajando muchísimo sin saber si realmente estás avanzando.

Y ahí aparece una pregunta mucho más interesante que “¿cuánto tengo en la cuenta?”:

“¿Qué necesita generar mi negocio para que pueda vivir como quiero vivir?”

El dinero también necesita un lugar

Cuando empezamos a ordenar nuestros números, no se trata solamente de mirar cuánto entró.

También necesitamos empezar a darle un lugar a cada cosa:

dinero para producir

dinero para cubrir gastos

dinero para reinvertir

dinero para retirar

dinero que todavía corresponde a pedidos futuros

Esto cambia mucho la sensación de “tengo plata, pero no sé dónde se fue”.

Porque empezás a entender qué función está cumpliendo ese dinero.

Y acá aparece una nueva forma de mirar tu pastelería

En lugar de preguntarte solamente:

“¿Cuánto vendí?”

empezás a preguntarte:

“¿Qué pasó con el dinero que generé?”

En lugar de pensar:

“Tengo $500.000.”

empezás a pensar:

“¿Qué parte de esos $500.000 pertenece al negocio y qué parte puedo considerar realmente disponible?”

Ese cambio de pregunta es importante.

Porque dirigir una pastelería no es solamente vender, producir y entregar.

También es entender qué está pasando con el dinero que tu negocio mueve.

No se trata solamente de vender más

Si estás vendiendo y aun así no sabés cuánto ganás, cuánto podés retirar o cuánto necesita tu negocio para funcionar, quizás el próximo paso no sea conseguir más pedidos.

Quizás sea entender mejor los números que ya tenés.

Y eso también es dirigir.

¿Querés profundizar en cómo ordenar tus números y empezar a tomar mejores decisiones?

Este es uno de los temas que trabajamos dentro de DIRIGIR, mi espacio de acompañamiento y comunidad para pasteleras.

Y si sentís que tu situación necesita una mirada mucho más personalizada, también podés conocer mi acompañamiento 1:1, donde trabajamos directamente sobre la realidad de tu negocio.

No necesitás hacer más para empezar a mejorar. Necesitás entender mejor lo que ya estás haciendo.


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