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“Todo el mundo está haciendo algo para el Día de la Madre y yo siento que me estoy quedando afuera.”

No necesitás correr detrás de cada fecha especial. Antes de comprar, producir y lanzar algo nuevo, frená, mirá dónde estás y pensá qué podés vender con lo que ya tenés.

“Todo el mundo está haciendo algo para el Día de la Madre y yo siento que me estoy quedando afuera.”

Hay algo que pasa muchísimo cuando se acerca una fecha especial.

Entrás a Instagram y empezás a ver:

Boxes para el Día de la Madre.
Tazas.
Desayunos.
Budines.
Galletitas.
Flores.
Bombones.
Combos.
Promociones.

Y empezás a pensar:

“Yo también debería hacer algo.”

“¿Qué puedo vender?”

“¿Qué puedo armar?”

“¿Y si compro unas tazas?”

“¿Y si hago una box?”

“¿Y si me quedo afuera?”

Y casi sin darte cuenta, pasaste de estar mirando Instagram a estar pensando en gastar plata, comprar insumos, desarrollar productos nuevos y tratar de vender algo que quizás todavía ni siquiera sabés si tus clientes quieren.

Y acá quiero que frenemos.

Porque quizás hoy no necesitás hacer lo mismo que están haciendo todas.

Quizás necesitás hacer algo mucho más importante:

mirar dónde estás parada.


¿Dónde está hoy tu pastelería?

Antes de pensar qué vas a vender para el Día de la Madre, preguntate:

¿Qué tengo hoy?

¿Qué productos ya sé hacer?

¿Qué ingredientes tengo?

¿Qué envases tengo?

¿Cuánto dinero puedo invertir realmente?

¿Cuánto tiempo tengo disponible esta semana?

¿Cuántos clientes tengo hoy?

¿Tengo personas a las que ya les puedo ofrecer algo?

¿Estoy intentando generar ventas sobre una base que todavía estoy construyendo?

Porque imaginemos que decidís armar una box hermosa.

Comprás las tazas.

Comprás las cajas.

Comprás cintas.

Comprás ingredientes.

Desarrollás tres productos nuevos.

Sacás fotos.

Publicás.

Y después…

¿a quién se la vas a vender?

Y esto no significa que la box esté mal.

Significa que quizás el problema no era la box.

Quizás el momento de tu negocio todavía requiere otra cosa.


Tal vez tu primera meta no sea facturar muchísimo

A veces estamos tan desesperadas por generar dinero que queremos saltar directamente al resultado.

“Necesito vender.”

“Necesito facturar.”

“Necesito aprovechar el Día de la Madre.”

Y sí.

Necesitamos vender.

Pero también necesitamos preguntarnos:

¿Para qué quiero vender?

Porque quizás tu primera meta hoy sea lograr algo mucho más básico:

tener constancia en tus ventas.

Conseguir tus primeros clientes recurrentes.

Lograr que algunas personas conozcan tus productos.

Aprender a ofrecerlos.

Aprender qué se vende.

Aprender cuánto podés producir.

Aprender cuánto te queda.

Y volver a vender la semana siguiente.

Eso también es crecer.


¿Y si en vez de inventar un producto nuevo, trabajás con lo que ya tenés?

Supongamos que querés aprovechar el Día de la Madre.

Perfecto.

Pero no necesariamente tenés que empezar de cero.

Podés mirar tu realidad y preguntarte:

“¿Qué puedo armar con lo que ya sé hacer?”

Quizás ya hacés budines.

Quizás hacés cookies.

Quizás tenés una receta de brownies que te encanta.

Quizás hacés alfajores.

Quizás tenés productos que ya vendiste y sabés producir.

Entonces podés pensar:

¿Cómo puedo combinar lo que ya tengo para crear una propuesta especial?

No necesitás convertirte en otra pastelería porque viste una box hermosa en Instagram.

Podés crear una propuesta especial con tus propios productos.

Y esto es importantísimo.

Porque tu negocio no tiene que parecerse al negocio que estás mirando en Instagram.

Tiene que empezar a construirse alrededor de vos, de tus recursos, de tus clientes y de la realidad que tenés hoy.


Y si hoy solamente podés hacer cuatro...

Hacé cuatro.

No necesitás producir veinte productos porque es una fecha especial.

Si esta semana solamente tenés tiempo para hacer cuatro unidades, quizás tu objetivo pueda ser:

hacer cuatro y vender cuatro.

No cincuenta.

No cien.

Cuatro.

Y que esas cuatro se vendan.

Porque ahí empieza a pasar algo muy interesante.

La semana siguiente podés volver a hacerlo.

Y después aumentar un poquito.

Y después probar otra cosa.

Y después producir seis.

Y después ocho.

No porque tengas que conformarte con vender cuatro para siempre.

Sino porque estás construyendo capacidad.


Mirá lo que pasa cuando empezás a trabajar así

Supongamos que esta semana hacés cuatro budines.

Vendés tres.

Te queda uno.

La semana siguiente, antes de producir nuevamente, no ignores ese budín.

Preguntate:

¿Por qué me quedó?

¿No lo ofrecí lo suficiente?

¿El precio estaba bien?

¿La presentación funcionó?

¿La gente no entendió qué estaba comprando?

¿Produje demasiado?

¿Lo ofrecí en el lugar equivocado?

Y entonces quizás la próxima semana volvés a producir.

Pero esta vez querés que pase algo diferente:

querés vender los cuatro.

Y cuando empezás a vender lo que producís, aparece algo fundamental:

el dinero empieza a volver al negocio.

Y recién ahí podés volver a invertir.

Producís.

Vendés.

Recuperás.

Ganás.

Reinvertís.

Volvés a producir.

Y empezás a construir un ciclo.


Porque producir no es vender

Y esto parece obvio, pero muchas veces lo olvidamos.

Si una receta te permite hacer cuatro productos y vos vendés solamente uno, todavía no recuperaste todo lo que invertiste en producir los cuatro.

La ganancia no aparece simplemente porque cocinaste.

Aparece cuando lo que produjiste se vende y el dinero que vuelve después de tus costos deja una contribución suficiente.

Por eso no quiero que solamente pienses:

“¿Qué puedo hacer para el Día de la Madre?”

Quiero que empieces a preguntarte:

“¿Qué puedo producir, vender y repetir de una manera que tenga sentido para mi negocio?”

Es una pregunta completamente diferente.


Y hay otra cosa que quiero que recuerdes

Lo que estás viendo hoy en Instagram no empezó hoy.

Esto es algo que me parece importantísimo recordar cuando miramos las redes.

Vos ves hoy una box hermosa.

Pero quizás esa persona:

  • pensó la idea hace tres semanas;
  • compró los materiales antes;
  • hizo pruebas;
  • definió los productos;
  • armó las muestras;
  • sacó las fotos;
  • grabó los videos;
  • preparó el contenido;
  • organizó la producción;
  • y recién ahora está mostrando todo eso.

Vos estás viendo el resultado de un proceso que empezó antes.

Y cuando comparás tu “hoy” con el resultado de alguien que viene trabajando desde hace semanas, parece que vos estuvieras atrasada.

Pero no necesariamente estás atrasada.

Simplemente estás viendo momentos diferentes del proceso.


Entonces, ¿qué hago si hoy quiero aprovechar una fecha especial?

Primero:

Frená.

Respirá.

Y mirá tu realidad.

¿Cuánto dinero podés invertir?

¿Cuánto tiempo tenés?

¿Qué productos ya sabés hacer?

¿Qué ingredientes ya tenés?

¿Qué clientes ya tenés?

¿Qué podés ofrecer esta semana?

Y después preguntate:

“Con lo que tengo hoy, ¿qué puedo hacer para generar un poco más de ventas?”

No hace falta que armes la box más espectacular de Instagram.

Quizás podés hacer una propuesta con los productos que ya tenés.

Quizás podés ofrecer un combo.

Quizás podés tomar pedidos anticipados.

Quizás podés volver a mostrar un producto que ya hacés.

Quizás podés crear una promoción.

Quizás podés simplemente salir a vender.

Y eso también es trabajar en tu negocio.


Y una fecha especial no tiene que estar marcada solamente en el calendario

El Día de la Madre puede ayudarte a generar una oportunidad comercial.

Halloween también.

Navidad también.

Pero no necesitás esperar a que el calendario te diga cuándo podés vender.

Vos también podés crear tus propias ocasiones de compra.

“Este fin de semana celebramos.”

“Este sábado nos damos un gustito.”

“Box para compartir en familia.”

“Una merienda especial.”

“Porque sí.”

Porque no todo tiene que depender de una fecha oficial.

Todos los fines de semana pueden ser una oportunidad para vender.


Antes de correr, mirá dónde estás parada

Y esto es lo que más quiero que te lleves.

No quiero que veas Instagram y pienses:

“Tengo que hacer todo eso.”

Quiero que puedas mirar tu negocio y preguntarte:

“¿Qué puedo hacer yo, con lo que tengo hoy?”

Porque quizás hoy no estás en la etapa de desarrollar diez productos nuevos.

Quizás estás en la etapa de conseguir tus primeros clientes.

Quizás estás en la etapa de lograr ventas constantes.

Quizás estás aprendiendo a producir sin desperdiciar.

Quizás estás aprendiendo cuánto necesitás vender.

Quizás estás aprendiendo qué productos realmente funcionan para vos.

Y cada una de esas etapas importa.

No necesitás saltarte todas esas etapas para tener un negocio.

Necesitás atravesarlas.

Una por una.


Y si esta semana solamente podés hacer cuatro...

Hacé cuatro.

Pero intentá vender las cuatro.

Y cuando las vendas, mirá qué pasó.

Cuánto gastaste.

Cuánto cobraste.

Cuánto te quedó.

Qué funcionó.

Qué no.

Y después pensá:

“¿Qué puedo hacer la próxima semana con lo que aprendí esta semana?”

Ahí empieza a aparecer algo mucho más importante que una venta de Día de la Madre.

Empieza a aparecer dirección.

Y eso es justamente lo que quiero que aprendamos a construir juntas.

No una pastelería que corre detrás de cada fecha que aparece en Instagram.

Una pastelería que vos sabés hacia dónde estás llevando. 🤍

Si hoy sentís que mirás Instagram y pensás “yo también debería estar haciendo algo”, antes de comprar nada, frená.

Volvé a tu realidad.

Mirala.

Y preguntate:

¿Qué puedo hacer con lo que ya tengo para vender esta semana?

Guardá este blog para volver a él cuando vuelvas a sentir que estás llegando tarde.

Y si conocés a otra pastelera que hoy está mirando Instagram y pensando exactamente lo mismo, compartíselo. 🤍



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